sábado, 26 de julio de 2014

NOVENA A SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, FUNDADOR DE LA ORDEN DE PREDICADORES

La Novena fue escrita por Fray Francisco Vidal y Micó OP, y Mons. Miguel Salvá y Munar, obispo de la Diócesis de Mallorca, en 5 de septiembre de 1852, se dignó conceder 40 días de indulgencia a todos los fieles que devotamente hicieren la Novena al Patriarca Santo Domingo de Guzmán.
   
ADVERTENCIAS PARA LOS QUE HICIEREN LA NOVENA DEL PATRIARCA SANTO DOMINGO
La novena se empezará nueve días antes del día de su fiesta, que es a cuatro de agosto, o del día quince de septiembre, en que se celebra la fiesta de su imagen bajada del cielo por María Santísima al convento de Soriano, o del día veinticuatro de mayo, en que se celebra su Traslación; gánase en cada uno de esos días indulgencia plenaria. Se puede hacer también en nueve martes, por ser este día consagrado al Santo.
   
Aunque se puede hacer en casa, será mejor hacerla en la iglesia; porque allí el que pide, recibe, y el que busca halla, según dice Dios. Será también mejor hacerla en comunidad, porque es más acepta a Dios esta oración; y tal vez habrá algún justo, por cuyas oraciones acepte Dios las tuyas.
   
Procurarás todos los días avivar en cuanto te sea posible la consideración de que el Santo está oyendo tus ruegos y oraciones, como si realmente le tuvieras presente, y así mismo la confianza de conseguir por su medio el consuelo que le pidieres, si así conviniere para mayor gloria de Dios, y salvación de tu alma. Para lo cual será bien, que un día de la novena confieses y comulgues.
   
NOVENA DEL PATRIARCA SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
  

Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
       
ORACIÓN PREPARATORIA - PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
Clementísimo Dios y Padre de misericordia, a Vos vuelvo arrepentido, como el hijo prodigo: “Oh Padre, pequé contra el Cielo y en vuestra presencia, ya no merezco llamarme hijo vuestro”. ¡Ay, miserable de mí, cuántos y cuán graves pecados he cometido, viviendo tan ciego, como si no hubiera Dios! No os amaba, no os servía, ni aún me acordaba de Vos; y como si mis pecados fueran servicios, me regalábais como a hijo querido. Mis maldades daban voces contra mí, y Vos os hacíais sordo; mi malicia se alargaba cada día contra Vos, y alargábase vuestra misericordia para mí. Os dejé, Dios mío, y me fui tras los deleites mundanos, con los cuales os perdí. Amásteisme, Señor, más que a vuestra vida, pues quisisteis morir por mi alma. Pues, ¡oh Salvador mío! ¿Con qué os pagaré tantos beneficios? Quisiera que me quitara la vida el pesar de haber pecado. Quebrantad, Señor, mi corazón de dolor, de modo que derrame tantas lágrimas que laven todos mis pecados. Llorad, ojos míos, llorad sin cesar. Dadme, Señor, entendimiento que os conozca, y voluntad que siempre os ame, por la Sangre y lágrimas que derramó mi dulcísimo Jesús en la Cruz. Amén.
     
DÍA PRIMERO – 26 DE JULIO
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA ALCANZAR LA HUMILDAD
¡Oh soberano y celestial Domingo, hermosura del mundo, lustre de la Iglesia y ejemplo de humildad!, pues habiendo sido santificado y confirmado en gracia, os teníais por tan gran pecador, que pedíais a Dios al entrar en los lugares, no los asolase por entrar un hombre tan ingrato; compadeceos, Padre dulcísimo, de mi soberbia, vanidad y presunción; ¿en qué pude fundarla, polvo y ceniza? ¿Qué hallo en mí para engreírme, a vista de tantas culpas, que me trasformaron en bruto, siervo del pecado y esclavo del demonio? Negociadme, amantísimo Padre, una humildad hija de vuestro espíritu, para que en adelante conozca lo frágil de mi ser, lo mucho que ofendí a mi Dios; de suerte, que este humilde abatimiento sea medio para verme exaltado en la Gloria. Amén.
   
Ahora se dirán tres Padre nuestros y tres Ave Marías, y un Gloria Patri al Santo, y luego cada uno interiormente hará su petición del consuelo que desea alcanzar en esta novena, y después se dirán las oraciones siguientes:
Dulcísimo padre Santo Domingo, reparador de la Iglesia, apóstol de María, que al nacer os recibió en sus brazos, fortaleció muchas veces con la leche de sus virginales pechos, reveló la devoción del Santísimo Rosario, bajó del cielo el hábito que visten vuestros amados hijos, y lo que excede toda ponderación, cuando tomándoos de la mano, dijo para expresar su cariño: “No podía estar sin tu presencia, o tu memoria, si viviese en carne mortal”, desposándose visiblemente con Vos en presencia de Cristo y de muchos cortesanos del Cielo. ¡Oh amantísimo Padre! Cuánto os debe el mundo; pues os presentó la Madre de Misericordia, acompañado de vuestro querido hermano San Francisco delante de Dios, que como juez airado estaba con tres lanzas para acabar con él con hambre, peste y guerra, fiando de vuestro celo la conversión de los pecadores. Como uno de ellos me acerco a vuestra presencia, con segura confianza de alcanzar por vuestra intercesión la Divina Misericordia; y pues cuanto pedisteis a Dios lo alcanzasteis, como Vos mismo dijisteis, ¿a dónde acudiré, Santo mío, sino a Vos? Bien sabéis la necesidad que padece mi alma y el consuelo de que necesita. Aplicad, Padre mío, vuestra poderosa intercesión, para que por vuestros méritos alcance de la Divina piedad la gracia y favor que pido en esta novena, si conviene para honra de Dios y bien de mi alma. Amén.
      
GOZOS EN HONOR A SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
    
Pues del Todopoderoso
Cifró el poder vuestro celo:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
      
Vuestro ilustre nacimiento
Antes de ser, fue anunciado,
Y el cielo ofrece admirado
Triplicar su lucimiento;
Tres Soles el Firmamento,
Y un Astro os rinde obsequioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
     
En los brazos de María
Tuviste la primera cuna,
Y aun llegó vuestra fortuna
A gustar de su ambrosía,
Cristo, y su Madre a porfía
Tu nombre hicieron glorioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
     
Aún de néctar maternal
Tu austeridad se abstenía,
Tomando solo algún día
El sustento natural;
Con impulso celestial
Buscáis el penar ansioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
     
Cuando en Osma prebendado
Hacéis el primer oficio,
Todo el Cielo al sacrificio
Merecéis tener al lado;
Atónito y admirado
Os deja honor tan glorioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
     
Fue tu suerte tan dichosa,
Que en premio de tu candor:
La Virgen con fino amor
Os dio la mano de Esposa;
Su Corte asistió gozosa
A enlace tan misterioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
      
Cuando el mundo temerario
Reparar tu celo intenta,
Porque el mundo dé en la cuenta,
La Virgen os dio el Rosario;
Con tan poderoso erario
Vencéis al Dragón furioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
     
Con la Reina celestial
Fue tan estrecho tu trato,
Que hasta comer en un plato
Logró tu afecto leal;
Y aunque fue el lance mortal
El plato os fue muy gustoso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
Os mostráis de padecer
Sediento, a Jesús amado,
Y al instante del costado
Él su Sangre os dio a beber;
Aquí lográis conocer
El paso más doloroso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
Con profunda devoción
Sufrir penas deseáis,
Y por el Señor pasáis
Toda su Muerte y Pasión;
Morís, pero en la ocasión
Resucitáis prodigioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
         
De la santa Inquisición
El tribunal has fundado,
Con que el hereje ha quedado
En perpetua confusión;
A tu excelsa religión
Diste timbre tan famoso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
Más que humano parecíais
Cuando ansioso predicábais,
Que erais divino mostrábais
En la forma que teníais;
Un Crucifijo os hacíais,
Y luego un ángel hermoso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
Con excesivos rigores
Vuestro cuerpo castigábais,
Y con su pena sacábais
De culpa a los pecadores;
Así templais los ardores
Del Juez airado y piadoso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
Si la invicta Majestad
Contra el mundo se conspira,
Vos templáis su justa ira,
Convirtiéndola en piedad;
Dais a Dios seguridad
De enmendar al más vicioso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
A tu imperio soberano
No hay dolencia que resista,
El ciego cobra la vista,
Y el enfermo queda sano;
Al pobre le dais la mano,
Y lo dejáis poderoso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
En los partos facilitas
El suceso más fatal,
Y con mano liberal
A cincuenta resucitas;
A la estéril habilitas,
Sois con todos generoso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
          
Vuestra imagen a Soriano
Bajó María del Cielo,
Llenando de dicha el suelo
Con favor tan soberano;
Con esta dádiva ufano
Quedó aquel pueblo dichoso:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
               
Pues del Todopoderoso
Cifró el poder vuestro celo:
Franquead, Domingo, el consuelo
Al que os ruega fervoroso.
      
℣. Ruega por nosotros, Bienaventurado Santo Domingo.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
     
ORACIÓN
Te suplicamos, Dios Omnipotente, nos concedas a cuantos padecemos bajo el peso de nuestros pecados, alcanzar el patrocinio de tu confesor el bienaventurado Santo Domingo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
     
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.  
   
DÍA SEGUNDO – 27 DE JULIO
Por la señal...
Oración preparatoria...
     
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR LA PENITENCIA
¡Oh espejo de penitencia, amado padre Santo Domingo!, que abandonasteis las delicias del mundo, castigando vuestro purísimo cuerpo con rigurosos ayunos, disciplinas de sangre, ásperos cilicios y cadenas; siendo a más de esto azotado, coronado de espinas, crucificado, muerto y herido con una lanza por manos de los demonios en la cueva de Segovia, hasta que Jesús y María os restituyeron la vida, bajándoos de la cruz, y recobrándoos las fuerzas esta Señora con la leche de sus virginales pechos. ¡Ay de mí, miserable! Siempre vivo al mundo, a sus regalos y divertimientos, pues siendo tantos mis pecados, no cuido de mortificar mi cuerpo: a Vos quiero acudir, Padre mío, para que me alcancéis del Señor amor a la penitencia, con que llore mis culpas, enmiende mi vida y llevándoos la cruz con resignación, goce el descanso de la Gloria. Amén.
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
      
DÍA TERCERO – 28 DE JULIO
Por la señal...
Oración preparatoria...
      
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR LA CASTIDAD
¡Oh Azucena purísima!, Ángel en el cuerpo, ejemplo admirable de castidad, cuyos candores conservasteis con el rocío de la gracia, entre espinas de mortificaciones y penitencias, destilando vuestras benditas manos tal fragancia y pureza que se difundía y comunicaba a los que dichosos llegaban a adorarlas, viéndose trocados en hombres castos los que vivían impuros, quedando libres de las tentaciones sensuales: haced, Padre mío, que aparte mi corazón, a imitación vuestra, de todo pensamiento lascivo; dadme un espíritu amante de la castidad, de suerte que me desvíe de las ocasiones y tema mi propia fragilidad, para que, portándome con más recato, sean mis pensamientos y afectos todos celestiales. Amén.
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
       
DÍA CUARTO – 29 DE JULIO
Por la señal...
Oración preparatoria...
     
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR LA PACIENCIA
Oh Rosa de paciencia, gloriosísimo Padre Santo Domingo, ¡con qué tolerancia y mansedumbre sufristeis las injurias y trabajos! Caminando descalzo entre abrojos, zarzas y espinas, por reducir a los descaminados herejes, convirtiendo con la paciencia y sangre derramada al alevoso hereje que por burla os conducía por fragosas sendas; lo que más me confunde es, veros padecer con tal sufrimiento las afrentas y escarnios de herejes y pecadores, que os tiraban piedras, lodo y cuanto hallaban sus sacrílegas manos. ¡Oh Santo mío! Cuán poco imito vuestra invicta paciencia, pues del agravio más ligero, de una palabrita con que me ofenda el prójimo, se altera el ánimo y procuro vengarme. Rogad por mí, dulcísimo Padre, en la presencia de Dios, que alcance esta virtud de la paciencia, para que, sufriendo los agravios y trabajos de esta vida, logre después el descanso de la Gloria. Amén.
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
       
DÍA QUINTO – 30 DE JULIO
Por la señal...
Oración preparatoria...
     
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR EL DON DE LA FE
¡Oh gran Patriarca Domingo, fuente de sabiduría, martillo de los herejes, clarín del Evangelio, doctor de la Verdad, cuyos escritos aprobó el Cielo cuando arrojados tres veces por los Albigenses en el fuego, volaron sobre las llamas hacia el Cielo como a origen suyo, peleando siete años con los herejes para destruir sus errores y dilatar la santa Fe; para cuyo fin fundásteis la Orden de Predicadores y el Santo Tribunal de la Inquisición! Alcanzadme, amantísimo Padre, una fe viva y constante para que cumpla lo que ofrecí en el santo Bautismo, abandonando el mundo, sus pompas y vanidades, y que acredite mi fe la abundancia de buenas obras, con que consiga la Gloria. Amén.
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
        
DÍA SEXTO – 31 DE JULIO
Por la señal...
Oración preparatoria...
     
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR LA ESPERANZA
¡Oh Ángel de paz, voz de los Cielos!, que se abrieron para haceros patente toda su grandeza y hermosura, especialmente a la Reina de los Ángeles, que protegía bajo su dilatado manto a vuestros amados hijos e hijas, para que esta dulce visión alentase vuestro corazón en los contínuos viajes y trabajos de vuestra apostólica vida; y para fortaleceros, os dio Cristo a beber de la Llaga de su Costado varias veces. Alcanzadme, padre Santo Domingo, una segura esperanza de conseguir aquel sumo bien, sin que me conturben las muchas ofensas que cometí contra mi Dios. Alentad, Santo mío, mi tibieza a la más rigurosa penitencia, al ejercicio de las virtudes y a la tolerancia de los trabajos, para que, limpia mi alma de toda culpa, goce después el premio de la Gloria. Amén. 
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
             
DÍA SÉPTIMO – 1 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración preparatoria...
      
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR EL AMOR DE DIOS
¡Oh nuevo apóstol de Jesús y María!, Padre de una religión apostólica, por especial filiación de la Reina del cielo, que cual dulce Madre la crió a sus pechos, en los favores que dispensó en sus hijos. ¡Oh querubín sagrado!, sobre cuya cabeza se vio el Espíritu Santo, dejándoos ver varias veces como resplandeciente sol; otras veces os trasformabais en serafín, con seis alas, ardiendo en llamas; otras arrojando por la boca centellas que, cual encendido horno, exhalaba vapores y humos con asombro de cuantos os miraban. ¡Oh Padre mío! Alcanzadme de aquel espíritu de amor, tan ardiente caridad y amor fuerte, que del todo quede vencido mi amor propio. Haced que se destierre de mi alma tanta flojedad y tibieza, y que desde hoy sirva a mi Dios, y le ame con un espíritu fervoroso, que espero conseguir por vuestra intercesión. Amén.
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
        
DÍA OCTAVO – 2 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración preparatoria...
     
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR EL AMOR DE LOS PRÓJIMOS
¡Oh luz de la universal Iglesia, dada al mundo para su hermosura y gloria; ardiente antorcha en el celo de la salud de las almas!; ciervo herido con la saeta de la más fina caridad, la que os obligó a venderos por redimir unos míseros cautivos, hasta que la Reina de los Ángeles ofreció el precio de vuestro rescate porque Vos quedaseis libre. Infatigable predicador, que como ligera nube, voló por diferentes reinos del mundo, para fertilizar la tierra árida de los pecadores, a quienes sacasteis del profundo abismo de sus maldades, dictándoos María santísima los sermones y las penitencias que en sus confesiones habíais de darles; y con la predicación del Rosario, que os encargó esta soberana Reina, convertisteis más de cien mil herejes e innumerables pecadores. Oid, Padre dulcísimo, el clamor de mi corazón afligido, y comunicadme una viva centella de ese activo fuego, para que ame de corazón a mis prójimos, y los edifique con palabras, obras y ejemplos, persuadiendo a todos la devoción del santísimo Rosario, que es el asilo de los pecadores y la escala para subir al Cielo. Amén.
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
       
DÍA NOVENO – 3 DE AGOSTO
Por la señal...
Oración preparatoria...
     
ORACIÓN A SANTO DOMINGO PARA PEDIR LA PERSEVERANCIA Y BUENA MUERTE
¡Oh varón todo de Dios! Peregrino del mundo, que no tuvisteis lugar fijo donde descansar e inclinar la cabeza hasta la muerte, la que os anunció Jesús en forma de gallardo niño, con una palma y dos coronas, revelándoos el día y hora, en la que tuvisteis por enfermera a la Reina del Cielo, que os administraba la vianda con sus benditas manos, y comía del mismo plato para animaros, hasta asistiros con su Hijo santísimo a vuestra dichosa muerte, para colocar vuestra alma en el coro de los Apóstoles. ¡Oh! Cuánto debo temer a aquella última hora, a vista de mis enormes culpas y poco espíritu de penitencia; y pues María santísima os constituyó Abogado de los pecadores y Protector general del mundo, en orden a su remedio, con particular gracia de alcanzar para vuestros devotos perseverancia en el bien obrar, contrición perfecta, confesión entera, cabal satisfacción de sus culpas y que no mueran sin tan importante prevención: por eso os suplico, amado Padre mío, seáis mi abogado en aquella tremenda hora, para que prevalezca mi alma contra las asechanzas del demonio, alcanzándome una contrición verdadera, para que, saliendo mi alma de este mundo en estado de gracia, os acompañe por eternidades en la Gloria. Amén*.
  
Ahora se dirán los tres Padre nuestros y Ave Marías; la oración y los gozos se rezarán todos los días
         
* Esto último se lo reveló María Santísima al beato Alano, como consta de la oración cuarta y quince del mismo.

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